Voy viajando...

Exiliado de mis sueños, voy en busca de la verdad, transito por los senderos de la imaginación, los vientos del Norte impulsan mi voluntad para seguir adelante y deseo, en este trayecto, esculpir almas, ser comunicador de anhelos y fantasías, alimentar la vida y la esperanza de aquellos que se crucen conmigo. Sé que encontraré enemigos en esta aventura, más para defenderme, la pluma y el teclado serán mis aliados, encontraré amigos que sepan echarme una mano, las palabras serán mi espada y con ellas pretendo abrir heridas que sean inolvidables, dejar marcas que nunca sanen, pero sobretodo trascender... quizá logre mi objetivo, quizá falle, sólo espero algún día llegar a mi destino, el cual no será más que la parada para descansar, pues al final construiré un barco que me lleve al límite del infinito...


12 nov 2010

Dejando el Barco

Cada vez que me pongo a escribir, suelo volcar muchos sentimientos arraigados y acumulados. Por eso no escribo tanto como quisiera, necesito de una gran inspiración para hacerlo, y no me gusta escribir sobre cualquier cosa, siempre prefiero filosofar y tratar de encontrarle sentido a mi vida, y a la vez, poder ayudar a cualquiera que lea esto y se pueda sentir identificado conmigo. Escribo más que nada para mí. Para ir marcando distintos procesos en mi vida y los cambios que voy sufriendo. A fin de cuentas, a quién le puede interesar realmente lo que me pasa? Pero si estas experiencias le sirven a alguien más, pues qué mejor.

Hace unos cuantos meses, comenzó un declive en mi persona, potenciado por un factor que quizá a muchos se les haga risible y poco importante. Quien me conozca, sabe que he sido parte de un Movimiento Católico los últimos cuatro años de mi vida. Estos cuatro años me han servido para replantearme metas, ideales, sueños… Me han servido para encontrar habilidades y características que poseía y que desconocía… Me sirvieron para darme un propósito, una razón por la cual vivir.

A lo largo de estos cuatro años, he vivido muchísimas experiencias, algunas buenas, otras no tanto, pero siempre con la cara en alto porque siempre me he considerado lo suficientemente fuerte para enfrentar cualquier adversidad. Creo en Alguien que me acompaña, que me Ama y me cuida. Amo a esa persona, y ese Amor es lo que me impulsó y me motivó a trabajar siempre por una causa buena.

Cuando viví mi Jornada, y me embarqué en este largo viaje, sabía que un día tendría que llegar a puerto, habría paradas, y en alguna de ellas tendría que bajarme. Nunca planeé que este viaje durara cuatro años. Nunca planeé sentirme tan bien navegando en este barco. Mientras pasaban los días, que se convirtieron en semanas, y luego, en meses, yo mentalmente me preparaba sabiendo que un día de estos, tendría que bajarme, más nunca vi en realidad que la costa estuviera tan cerca. La realidad es, que ha llegado el momento, y me descubro a mí mismo, que no estoy preparado para bajar.

¿Cómo aprendes, cómo te preparas, para dejar algo que está totalmente dentro de ti? Un amigo me decía, quizás como cumplido, quizás como comentario sarcástico, que si yo sangraba, en vez de sangre salía Jornadas. Y poniéndome a reflexionar, puedo decir que tiene razón. El vivir para servir ha sido algo que me alegra, que me renueva, que me da vida. Sentirme útil a mis hermanos, a mis amigos, a mi novia, es algo que me hace feliz. En Jornadas aprendí a tenerle amor al Servicio dado. A no esperar nada a cambio, a dar hasta que duela. Y aunque duela todavía dar más. No me importa ensuciarme las manos, no me importa entregarme totalmente. Desinteresadamente. Ayudar a construir el Reino de Dios en la Tierra. Mi recompensa no es otra que la sonrisa, el abrazo, el agradecimiento de la gente. A veces he presumido en son de broma que soy el mejor en lo que hago, y lo que mejor sé hacer es salvar almas, pero en realidad nunca me lo he creído, sólo hago lo que tengo que hacer, mi trabajo. Si soy o no el mejor es irrelevante, hay muchas personas que hacen más y tienen la posibilidad de hacerlo. Yo hago lo que soy capaz de hacer, sea mucho o poco, finalmente, lo importante es hacerlo.

Pero entonces, yo he vivido de alguna manera apoyado en algo. Este barco que me ha llevado a tantos lugares, tantas aventuras. Este barco en el cual no veo a la misma tripulación que comenzó el viaje conmigo. Este barco el cual ya es momento de dejarlo y caminar por la playa, llegar a otro puerto y abordar un nuevo barco. Eso es lo que me da miedo. Pocas veces en mi vida he sentido tanto miedo de dejar algo atrás, como esto. Dudas asaltan mi mente ¿qué voy a hacer? ¿estoy realmente preparado para un nuevo viaje? ¿qué pasará si me quedo? ¿seré un peso extra en este barco en el cual ya no soy requerido? ¿Cómo dejar algo a lo cual le debo tanto? ¿Algo que cambió mi vida para siempre, me dio otra perspectiva? ¿Algo que en verdad me salvó la vida pues ya pensaba en quitármela? ¿Qué tal que no soy lo suficientemente fuerte para resistir al mundo? ¿Qué tal si no poseo lo necesario para mantenerme y seguirle siendo útil a Dios?

En ocasiones he dicho que soy imparable, indestructible. Que no me afectaría que me aventara y me destruyeran, siempre me podría levantar. Que nací para volar alto y alcanzar mis metas. Pero en realidad eran palabras vanas para intentar acallar mis miedos. Para intentar engañarme y portar una más cara falsa de sonrisa y felicidad.
La verdad es distinta. Me siento como un pañuelo que después de que es utilizado para lo que es, se va a la basura. Que Dios había hecho lo que tenía que hacer conmigo y ya, le era inservible. Me sentía inútil, desgastado.

Todo eso me afectaba, y merma en mi personalidad. Durante estos cuatro años llevé una relación más o menos bien con mi familia. Sí no faltaban los enojos, no faltaban los regaños, pero mi actitud siempre fue diferente. Uno pensaría que por ser una familia de católicos todo lo tenemos regalado y es bastante fácil. La realidad es que es aún más difícil, estar en este barco juntos implica muchas tentaciones. Siempre habrá fuerzas que estén intentando tirarnos del barco y no en un puerto seguro, sino en el mar.

Estos últimos meses han sido demasiado difíciles para mí. Me siento relegado, alienado de mi familia. No me siento parte de ella. A cada momento estoy a la defensiva. No puedo llevarme bien con mis hermanas, no puedo llevarme bien con mi padre y madre. Es algo triste y me enfurezco conmigo mismo porque ¿de qué han servido todos estos años de aprendizaje? ¿no se supondría que yo, al ser el primero, el mayor, el ejemplo, debería ser el más espiritual, el más alegre, el mejor? ¿no se supondría que debieran estar orgullosos de mí? Y lo único que hago es separarme más y más. Quizás jamás llegarán a odiarme, pero a veces siento que ya no me tienen la misma confianza, que ya no saben cómo hablarme porque puedo estallar de furia. ¿Qué me estaba pasando?

Y lo peor es que afecto a mis amigos, a todos aquellos que me quieren. Muchos me dicen que he cambiado, que soy más enojón. Que mi compromiso ya no es el mismo. Que me noto desganado, triste. Ausente.

Anoche, platicaba con una persona muy especial  a quien adoro y amo. Y le comentaba parte de mis miedos. Parte de mis angustias. Y creo que le pasé un poco de mi malestar. ¿Qué necesidad tiene ella de entristecerse y amargarse por culpa mía? Por eso traté de cambiar la conversación, sin embargo, el daño estaba hecho. ¿Qué estoy haciendo? Me preguntaba. Todo debería ser alegría, y con todo y  las tristezas, debería encararlas con una amplia sonrisa en la cara. Ya ni siquiera me he podido acercar a mi más grande Amigo. No puedo llevar paz y felicidad y amor a ningún lugar cuando yo mismo no los poseo.

Decidí escapar, pensar. Necesitaba un tiempo para mí mismo. Dejar de oír al mundo. Apagué las luces, respiré profundo e intenté establecer comunicación con esa persona con quien ya había dejado de hablar hace mucho. LE pedí respuestas... Le pedí que me calmara... Cerré los ojos y tuve un sueño: Era más de media noche. Y hacía un frío terrible. Caminé por la calle un rato. Pensando. Reflexionando. Tratando de hacerme entender que tenía que estar preparado para enfrentar al mundo. ¿Pero qué voy a hacer? Ahora que empiece viaje en solitario, ¿cuál será mi propósito? ¿qué será lo que día a día me haga decir “vale la pena vivir”? Cuando de pronto vi a un hombre, acostado en la banqueta. Temblaba de frío. Y abrió los ojos. Sentí un pinchazo fuerte en mi corazón. En ese momento, empezó a llover, una lluvia fría que helaba los huesos. El hombre me miró suplicante y oí su voz: “Ayúdame”, me decía. Yo le contesté que no tenía dinero, que ya se me había terminado todo. Él insistió. Y yo le dije “Es que ya no tengo nada qué dar”. Él me miró y me dijo: “Claro que sí”… y en ese momento me quité mi chamarra y se la puse encima para que se calentara. El hombre sonrió y se quedó dormido. Yo me sentía extraño. Fuera de este mundo. No sabía cómo interpretar eso que había visto. Desperté y me sentí como flotando, extraño. Me sentí también un tonto: La respuesta ya la sabía. Siempre la supe. No necesito estar en Jornadas ni en ningún movimiento para hacer lo correcto. Para seguirle siendo útil a Dios. Esta tristeza y depresión que sentía no tenían fundamento. Es sólo que aún no lo había asimilado y no lo creía en realidad.

Porque no soy un pañuelo desechable. Lo dijo la madre Teresa: “Soy un pequeño lápiz en las manos del Señor, con el que él escribe su carta de amor al mundo”, un pincel que simplemente termina de ser utilizado en la obra de arte actual, y se prepara para la siguiente. Aún tengo algo qué dar. Como en mi sueño, aún cuando aparentemente ya se me había terminado todo, todavía me quedaba esa chamarra. Y de ser necesario, quizás aún hubiera tenido que dar el resto de mi ropa.

Estoy tranquilo. Pues ahora me doy cuenta que, después de todo esto que viví, que reflexioné, que lloré, que realmente estoy preparado para bajar del barco. Estoy preparado para continuar mi camino en donde sea. Donde me indique Dios. Más que un movimiento, más que un grupo, necesito a mi familia, necesito a mis amigos, necesito a mi novia. Ellos son quienes siempre estarán conmigo y me darán la fuerza necesaria para seguir caminando. Y yo mismo seré quien los apoye en momentos de necesidad. No debo alejarlos de mí. Debo quererlos, amarlos, respetarlos, abrazarlos. Ser fuerte. No abrumarlos con preocupaciones estúpidas. No enojarme con ellos y ocasionar que huyan de mí. No puedo solo. Necesito de ustedes. De todos ustedes.

Me levanto hoy con una nueva actitud. Sonriente. No ya una sonrisa falsa, sino una sonrisa real. De agradecimiento por todas las bendiciones que Dios me ha dado. De felicidad por todo lo bueno que tiene la vida. Sí, va a haber muchos problemas como siempre los ha habido. Pero esta vez, no presentaré una máscara, sino mi cara real. Paciente. Alegre. Sin perder la compostura. Sin enfurecerme.

Quiero pedir perdón a todos aquellos que lastimé por causa de mi estupidez, por causa de mi ceguera.
A mis hermanas, por no saber ser buen hermano, por permitir ahogarme yo mismo cuando no era necesario, por tener tan poca paciencia con ustedes, por molestarlas tanto y decepcionarlas tanto, porque de alguna manera he dejado de ser el modelo ideal de hermano para ustedes.

A mis papás, por no saber ser buen hijo, porque por culpa de este miedo, me fastidiaba muy rápidamente con ustedes y siempre estaba preparándome al ataque, por ser tan grosero y tan retador y no tenerles el respeto que en realidad se merecen, cuando ustedes son mi ejemplo a seguir y estoy muy orgulloso de tener unos padres como ustedes… Los AMO :D
A mis amigos, por saber ser un buen amigo, por no estar ahí cuando me necesitan, o por no saber decir las cosas y ofenderlos con mis comentarios o mi manía de intentar hacer que hagan las cosas bien, por no saber respetar su libertad y su capacidad de decisión propia. Por quererlos convencer y cambiar su modo de pensar, sin aceptar que no todos pueden pensar igual que yo.

A todos aquellos que he decepcionado, que esperaban más de mí y no alcancé a llenar sus expectativas. Que cometí errores y ellos no esperaban que pudiera cometerlos.

A Bere, por no saber ser buen novio, por no saberte dar la seguridad que necesitas y quizá no todo el amor que soy capaz de darte, por obligarte a armarte de paciencia y aguantar mis momentos de frustración e ira, cuando yo debería en realidad ser tu fuente de felicidad y alegría.

Finalmente, a Dios, por haber dudado de sus planes, por querer hacer lo que yo quiero y no tener la humildad verdadera de abandonarme en sus brazos, y dejar que él indique mi camino.

No importa dónde sea, estoy seguro que Él me pondrá en donde él considere que puedo servir más. No me toca a mí decidir mí tiempo, no me toca a mí decidir si sirvo o no sirvo. Sólo Él puede hacerlo.

Hoy, por fin puedo cantar con sinceridad:
Señor, has que este puente no se rompa
mientras pueda servir a mis hermanos
y cuando nadie ya lo necesite
destrúyelo a tu antojo entre tus manos.

Jesús, haz lo que quieras conmigo.

Jesús, haz lo que quieras de mí.

Soy Hombre. Soy Cristiano. Soy Santo. Soy Apóstol. Soy Sacerdote, Profeta y Rey.

Mi nombre es Rubén Rodríguez. Ya veo la costa. Aún no sé si debo bajar ahí.

Pero estoy listo.


29 jun 2010

Something worth living for


Hola, destinatario desconocido…  de nuevo escribo, para dar a conocer al mundo mi visión. Yo no sy un poeta, jamás lo seré, sin embargo encuentro en el escribir, una manera de dejar plasmados todos mis pensamientos, sentimientos y emociones. Como el Pensadero de Harry Potter.
Son tantas las razones por las que decidí escribir de nuevo… que no sé por dónde empezar. Supongo que siempre es bueno comenzar por el principio… Ya me conoces, soy Rubén, alias Rodru, alias mil y un más. Sabes de qué estoy hecho, de qué soy capaz. Mi mente y mi alma las conocen unos pocos, y jamás completamente. Escribir es para mí una ventana mediante la cual tú podrás acercarte más a mí. Comprenderme y entenderme, y si así lo quieres, amarme. La principal razón por la que te escribo en esta ocasión, es la derrota que sufrí hace apenas unas horas. Pareciera que ya pasó mucho tiempo, pero debo reconocer, no ha pasado ni siquiera un día. ¿Por qué derrota? La vida para mí es muchas cosas, a veces una broma, a veces un juego, a veces una batalla constante, dependiendo de los matices y las situaciones.
Hay una batalla que se libra en mi interior desde hace casi 4 años… una batalla que bien pude haber decidido no pelear, pero que en ese momento decidí tomar el riesgo y desde entonces he sufrido las consecuencias. La mayoría buenas pero… a la vez he tenido grandes decepciones y fracasos… Ya sé por dónde empezar… ¿Por qué decidí pelear esta batalla?

A new hope

Hace unos ayeres había un joven que había perdido toda la esperanza de vivir. Su vida era totalmente vacía y sin sentido… pasaba sólo como un fantasma. A veces le daba placer lastimar a la gente, e incluso ideó planeas para matar a algunos muy cercanos a él. Pero nada de eso tenía sentido, tiró los planes y se dispuso a terminar con su vida pues ¿de qué sirve una vida vacía, sin un objetivo, sin un sueño o un ideal? Eso ni siquiera se podría llamar vida, sólo era una mera existencia, como una mesa o una silla… y peor porque incluso la mesa y la silla servían para algo. ¿Para qué servía este joven? No era nadie. Sí tenía amigos, pero incluso esos “amigos” carecían de sentido para él, pues los veía alegres y felices y él no lo estaba, no podía compartir con ellos un vínculo profundo.
Llegó un día, justo cuando estaba a punto de terminar con su existencia, que conoció a un señor, un hombre de unos treinta y tantos años, quien con su calidez y amor, le mostró que no todo estaba perdido, le devolvió la Esperanza y le dio un motivo por el cual vivir.
Ya lo sabes, ese joven era yo. Ese hombre… creo que también sabes quién es él. Ha sido mi mejor amigo y compañero desde entonces, y casi nunca me he soltado de Él. Porque es él quien me ha dado la fuerza para comenzar esta batalla. Una batalla de la que jamás pensé que me cansaría.

Without Fear

Con mi amigo a mi lado, ¿quién osaría ponerse en mi camino? Cambié mi forma de ser, mi manera de ver la vida, y decidí esforzarme al máximo para vivir como él vivía, era un poco difícil, pero aprendí a amar y aprendí a dar sin esperar nada a cambio. ¡Tenía un propósito y un objetivo! Y mi ideal estaba tomando forma. Quería ver sonreír a las personas, quería salvarlas de problemas, devolverles la esperanza que yo alguna vez perdí. Nada me hacía más feliz que alegrarle la vida a un inocente. Si alguien quería rendirse, lo animaba a no hacerlo y le devolvía las razones por las cuales vivir.
Y todo esto no lo hacía yo, yo simplemente era un instrumento que me dejaba guiar, convencido por supuesto, de que el estilo de vida de esa persona es el correcto y con el cual el mundo sería un lugar mejor. Al poco tiempo comenzaron a surgir obstáculos, en la escuela y en el trabajo. Gente que no confiaba y no comulgaba con esas ideas, con esa doctrina. Yo sabía a lo que me exponía pues de pronto me vi como un salmón nadando contra la corriente. Una corriente bastante fuerte e intensa, en un principio me costó trabajo, pero poco a poco fue perdiendo el miedo pues ¿no estaba Él conmigo?
Me consideré a mí mismo como un hombre sin miedo, porque estaba seguro que mi via ahora sería mejor. Poco a poco fui resolviendo cosas en mi vida, comencé a construirme un futuro, el cual imaginaba brillante y feliz. Y entonces comenzó…

The Devil’s Hand

Jamás he confiado totalmente en la gente. Sufrí bastantes descalabros en mi pre-adolescencia y aprendí que no debo confiar al cien por ciento. De una u otra manera, las personas siempre encontrarán la manera de decepcionarte. Cuando cambió mi visión, cuando cambié los objetivos de mi vida, juré que eso no me iba a detener de mi Misión. Una Misión que va más allá de las personas, pues no importa quién sea, debe recibir el Mensaje.
Era increíble ver cómo Dios era capaz de salvar el alma de tantas personas a través de mí. Cómo simplemente yo hablaba y mis palabras, que no eran mías transformaban el corazón de esas personas. Y me agradecían, y me sonreían y me abrazaban. Pero a todo eso importancia no le daba pues ¿no era yo simplemente un instrumento? Me daba gusto porque sabía que Dios no se había equivocado al elegirme a mí como un instrumento. Hay muchísimos instrumentos pero, yo me sentía alguien especial. Alguien diferente. Sabía que no era el mejor instrumento pues aún tenía mis fallas. Pero me esforzaba muchísimo por el Amor que le tengo a Dios, a seguir mejorando y afinándome.
Y fue en ese momento cuando me percaté, que cambiaba la vida de las personas, salvaba sus almas… pero todas esas personas tenían algo en común: A ninguna conocía. A ninguna yo quería. No tenía su cariño sólo tenía su respeto por la persona a quien yo representaba, pero cariño por mí mismo no era.
Si bien había decidido soportar las zancadillas de un mundo que simplemente no está dispuesto a escuchar, algo que no esperaba es que la gente a quien amo tampoco lo estuviera. Y qué tristeza me dio ver, que no lograba transmitirles esa idea, la emoción de vivir diferente, la alegría de hacer algo que los demás no hacen. Y lo que hacen es mandarme lejos tacharme de puritano, decirme que no sé lo que es vivir… Me ha costado trabajo aceptar dos de mis más grandes fallas, pero aún no he encontrado el por qué. ¿Por qué fallé? ¿Por qué no he logrado, hasta la fecha, hacer que esa gente que quiero y que amo más que nada, comulgue con el Ideal de vivir como Él?
He sido objeto de burlas y tropiezos y aún así, hay gente que dice que soy digno de admiración por mi entrega, porque no me rindo, porque veo el mundo diferente, porque por personas como yo el mundo no es malo. Son palabras lindas, sinceramente me halagan pero… si soy todo eso ¿por qué no percibo una diferencia en ellos? ¿Por qué cuando hablo y razono con ellos simplemente me vuelven a poner una zancadilla y me dan una patada? ¿Y aún así dicen quererme?
Es para mí frustrante la agonía, porque quizás muchos hagan bromas, quizás muchos digan pero llegué a un punto en el cual me harté de tantas barreras. De que la gente se enojara conmigo por intentar corregirla. De convertirme en el mala onda porque siempre llevo la contraria.
Soy consciente de que no poseo la verdad absoluta de este mundo, pero la mayor parte de las veces, las decisiones que he tomado basándome en mi “guía moral”, me han dado excelentes resultados, y si lo que quiero es evitar que las personas sufran, más aún las personas que quiero… ¿por qué no se dejan ayudar?
¿Entiendes mi frustración? De un lado esa gente me dice que soy una de las mejores personas que han conocido… pero por otro lado esa misma gente me rechaza y me desprecia… y eso poco a poco fue minando mi esfuerzo… Ya no me dedicaba a pelear con tanto ímpetu como antes.

 “All it takes is one bad day to reduce the sanest man alive to lunacy”

Cuando leía The Killing Joke (Alan Moore, 1988), había una afirmación que el Joker hacía… “Todo lo que hace falta es un mal día para reducir al hombre más cuerdo a la locura”. Batman, por su parte, demostró que no tenía tanta razón… tanta… porque Batman dentro de lo que cabía estaba igual o más loco que el mismo Joker, y sólo hizo falta un mal día, uno en el que asesinaron a sus padres, para que también perdiera la razón y se vistiera de murciélago. En ese momento coincidí con el Comisionado Gordon, quien decía que tenía que demostrar que Joker no tenía razón, depende de la fortaleza de la persona en cuestión. De su capacidad para procesar el estrés y el dolor.
Asimismo, en la película The Dark Knight, se vuelve a demostrar ese punto. El Joker toma al Caballero Blanco de Gótica, y le causa ciertas desgracias… “verás, la locura, es como la gravedad, todo lo que necesita es un empujoncito” era la afirmación que Joker hacía en esta adaptación fílmica. Cuando Joker está con Harvey Dent, en el hospital, lo tienta a desquitarse de sus desgracias introduciendo un poco de anarquía. En ese momento yo pensé “qué débil fue Dent, para caer tan bajo y volverse del lado de los malos”. Quién iba a pensar que pocos meses después, yo me encontraría en una posición bastante tentadora y similar.
Verás, esto del camino del bien, me ha traído muchas satisfacciones como lo puntualicé anteriormente… pero sigo sin encontrar la respuesta de por qué aún esforzándome por hacer el bien mis propios amigos me traicionan, por qué le caigo mal a la gente que está a mi alrededor. ¿Por qué no puedo ser profeta en mi propia tierra? ¿Qué he hecho mal como instrumento? ¿Dónde está mi error?
Introducir un poco de anarquía en mi vida parece la respuesta correcta entonces… enloquecer, hacer algo estúpido equivocarme de verdad… caer hasta el fondo… ¿poderme levantar? Para eso ya no tenía respuesta.
Quería ver qué se siente estar del lado de los malos.

Shadowland: The Battle for the Soul of... RJ

Cuando Matt Murdock (Daredevil) toma el control de La Mano, una organización criminal de ninjas, decide utilizarla para el bien… “La Mano es sólo un arma. Y un arma puede ser usada para el BIEN en vez de para el mal… si el hombre que la empuña es correcto”.
Algo así dije yo cuando entré a la Ciencia Política. Sabía que es un medio corrupto y difícil, donde el ser bueno te llevaría quizás a pocos lugares para progresar. Vamos, incluso en un partido tan “bueno” como el PAN, yo cargo con la sombra de mi padre, una persona buena y ejemplar, que puntualizaba los errores de los demás y condenaba, como yo, las cosas que estaban mal. Y eso lo llevó a muchas decepciones de gente que él consideraba sus amigos.
La misma historia se repitió conmigo. Estaba seguro de manejar esta arma sin volverme corrupto… sin embargo, me doy cuenta y cada día abro más los ojos, que si quiero triunfar debo pasar sobre los demás sin importarme el corazón ni los sentimientos, ni cuánto lastime o no a toda la gente. Quizás al final, cuando me siente en el trono, pueda hacer las cosas bien, pero… ¿seguiré siendo yo?
Quise escapar, cegarme y no aceptar que era necesario tomar esas medidas pero… como White Tiger se lo dijo a Daredevil “You joined a league of ASSASSINS, what did you expect?”.
Aunque no lo quiera, el camino contrario al que inicié, parece más adecuado…
“This is the Hand!” dice White Tiger “Everyone here is a murderer. Everyone…. So now it’s decision time, Matt.”
¿Debo volverme un asesino de almas entonces? ¿Si un alma no quiere salvarse, qué caso tiene que lo intente? ¿Para qué me preocupo por ellas?
Ya fallé demasiado, intentando salvar a los que amo… entonces ¡No quiero amar más! ¡Ya no quiero tener que estar sufriendo por intentar salvar a un mundo que no quiere ser salvado! ¡Ya me cansé… me cansé de luchar del lado de los buenos y que nadie lo aprecie!
La gente que quiero me ha decepcionado. La gente que no quiero también me ha decepcionado. ¿Qué hacer en estos momentos?
Mi vida no puede ser gris… ya no puedo regresar a ese estado en el cual no hago nada… No puedo pasar por la vida como una sombra que meramente exista… ya no… “it’s decisión time”… “which path will you follow?”
“Introduce a Little anarchy…” Si me quieren odiar… que sea por algo que valga la pena… Y dentro de mí va creciendo… poco a poco… esa personalidad destructiva… que me llevará a grandes lugares pero me convertirá en un monstruo. Todos tenemos un monstruo dentro, ¿no lo crees? Pero el mío está formado por toda la maldad que jamás he hecho… así que mi monstruo es quizás uno de los más peligrosos.


“Is the Dark Side stronger?” “No… no… quicker, easier, more seductive”

Para tener el control, evitar las burlas, para sobresalir… debo ser implacable, imparable… no me importaría ser odiado… finalmente tendría el Poder… y ya no sentiría el peso de la responsabilidad de hacer el bien... ¡Qué fácil la vida sin rechazos así! Claro, no tendría amigos pero ¿Qué importaría ya? Ya no sentiría nada por nadie, pues sólo son obstáculos que impiden que yo crezca y sea todo poderoso.
El Lobo… esa criatura misteriosa… ese monstruo al cual le di forma y nombre… Cuetlachtli… esa sería mi armadura para no sentir, no llorar, no sufrir… pues ya me cansé de sufrir… ya me cansé de llorar para nada.
El Diablo ganó… me atreví a desafiar al mal y yo perdí… creí que la maldad era para dominarse y vencerse pero la misma naturaleza del hombre lo lleva por ese camino… ¿Qué más da uno más que haga de este mundo una basura?
¿Entiendes lo que te digo? No es sólo un berrinche… simplemente llevo casi cuatro años tratando de ser como mi modelo Ideal, y desgraciadamente no tengo la fuerza para ser como Él. Él aguantó todo, hasta una muerte vergonzosa… aguantó la traición de un hermano y la negación de otro… ¿Por qué yo no pude aguantar? ¿Qué me hizo falta?
Por eso decidí cambiar el rumbo… aunque al final de mi vida pueda ser condenado y odiado… el Lado Oscuro es más rápido, más fácil… seré débil, pero evitaré muchos problemas…
Tirar la toalla… abandonar la batalla... matar, hacer sufrir, equivocarse y caer… sí… qué buena vida… o al menos una enseñanza debe dejarme. ¿Qué tal que necesito hacer algo estúpido para redimirme? ¿Y darme cuenta de muchas cosas? Finalmente al mundo no le afectaría uno más que ayudara a la porquería o uno más que ayudara a sacar el brillo… ¿qué mas da? Alguien me decía que le dejara aprender por sí misma, y que le dejara equivocarse… ¿Por qué no puedo yo hacer lo mismo?

 “The night is darkest just before the dawn, and I promise you, the dawn is coming!”

Pero entonces, amigo mío… ¿seré realmente feliz? Si le doy la mano al Diablo y me uno a sus filas… ¿Podré regresar al camino? ¿La bestia, una vez suelta… será capaz de regresar a su jaula? Para eso aún no tengo respuesta, pues en los momentos de más oscuridad alguien llegó a construirle barrotes nuevos a la bestia y la contuvo. Por cuánto tiempo, no lo sé… pero yo estaba siendo dominado ya por el Lobo. Si ella no hubiera aparecido en ese momento… bueno, querido lector, no estarías leyendo esto.
El amanecer viene, pero aún estoy en el proceso de pasar de la noche a la mañana… aún no me recupero totalmente… la noche es más oscura justo antes del amanecer… Y aún necesito saber en qué he fallado. ¿Puedes decírmelo tú? Las palabras son bonitas, son lindas y levantan el ánimo, pero… si de verdad soy importante en tu vida, si de verdad mi presencia ha hecho una diferencia… necesito que lo demuestres… que no me des la espalda y que no me rechaces ni te burles de mí. Si no es verdad, te pido que me digas qué tengo que corregir…

“Why do you live?” “Because I have something worth living for”

Hoy comienzo algo nuevo… tengo que cambiar… sufrir una metamorfosis total… para no dejar que el Lobo vuelva a salir. Si perdí mi razón para vivir, tengo que encontrar una nueva. Algo para sostenerme. Ayúdame a saber qué he hecho mal. Dime dónde he fallado. Estuve a punto de tirar por la borda todos mis ideales y valores por pensar que me equivoqué de Misión en esta vida. ¿Para qué estoy aquí?  Si no me equivoqué… entonces ayúdame a convencerme de nuevo que estaba en lo correcto. Convénceme de que no he fallado en mi Misión, que no le he fallado a Él…
Y mientras termino de escribir, resuena el diálogo del tráiler de Harry Potter 7 en mis oídos…
“¿Por qué vives?” pregunta Voldemort con desprecio… y Harry contesta… “Porque tengo algo por lo que vale la pena vivir”.

Con esto termino mi derroche de pensamientos... quizás te parezca que estoy loco... quizás exagero un poco las cosas, quizás eches esto en un saco roto y me tires de loco... no lo sé... sólo sé que por un momento perdí mi rumbo y estuve a punto de echarlo a perder...Y para mí... es importante... Sé que igual y tú has vivido cosas peores pero para mí fue mucho aguantar ya tanto... No me tengas compasión, no busco hacerte llorar... sólo busco alguien a quien compartir mi sentir actual...

26 abr 2010

¡Misión Cumplida!

Hace tanto que no escribo, que no sé por dónde empezar... en estos momentos me encuentro lleno, pleno, embargado de inmensa alegría, porque este fin de semana pude ser testigo de un milagro: la transformación de 17 almas rotas, perdidas, muertas... en almas reparadas, encontradas, vivas.

Cuando hace casi 3 meses acepté esta gran misión, no tenía idea de todo lo que significaba, me lo imaginaba, pero la realidad superó la fantasía, y con creces. Fue difícil, sí, complicado, cansado... hubo muchas desveladas, frustraciones, llantos, alegrías, risas y al final, resultó muy satisfactorio, pues todo eso que sacrificamos durante 80 días nos llevó a la plenitud como personas, como seres humanos hijos de Dios.

A lo largo del camino hubo distintos matices, y poco a poco se fue forjando un Equipo como ningún otro, un Equipo de hermanos unidos en Cristo con un sólo Ideal: Vivir en el Amor. Hacer Vivir en el Amor a todos aquellos que estuvieran destinados a recibir este mensaje.

A lo largo del camino, surgieron sorpresas, y todos y cada uno de los miembros de este Equipo, de manera personal, fue recibiendo bendiciones. En lo personal, yo recibí una de las más grandes: Un ángel llamado Bere Lee que llegó para complementar mi vida de manera inigualable, pues con su sonrisa, su calidez, su sencillez, me dieron los ánimos necesarios para lograr una misión que a ratos se antojaba imposible de realizar.

Y es que, mi vida ha estado llena de Amor, comenzando con mis padres, mis amigos, mi ángel... todos ellos me han enseñado un poquito del significado del Amor y lo que significa darle a los demás. Y la muestra de Amor más grande ha sido la de aquél que aceptó morir clavado en una cruz, y que no le importó derramar hasta la última gota de sangre por ese Amor que Él sentía.

Jesús, mi Amigo, mi hermano, ese Hijo de Dios que me rescató de la más densa oscuridad, que cuando estaba yo perdido y muerto en vida, llegó para Resucitarme, y le dio un nuevo sentido a mi vida... Me dio una Misión y me hizo un Guardián de su Luz, la Luz de la Vida. ¡Qué gran bendición es despertar cada día y mirar, oler, sentir, gustar, oír! ¡Qué alegría me da ver toda la Creación que nuestro Dios nos regaló! La Vida es el regalo más hermoso que jamás se nos ha otorgado... pero lo más maravilloso es que nosotros, como seres humanos, somos capaces de dar vida o muerte a quien queramos. Y me da mucho gusto ser capaz de darle vida a los demás.

Ayer caí en la cuenta que no soy débil, que no soy pequeño... ayer el Señor me dijo:

"Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras yo te consagré y te destiné a ser profeta de las naciones."

Y yo repliqué, diciéndole que era muy débil, pequeño, sólo era un niño que no sabía qué hacía. Y me respondió:

"No me digas que eres un muchacho, tú irás a donde quiera que te envíe, y proclamarás todo lo que yo te mande. No tengas miedo porque estaré contigo para protegerte"

Haciendo un recuento de mi Vida, todas y cada una de las experiencias que viví me trajeron hasta este momento, en el que me encuentro totalmente lleno de Dios, lleno de Amor, con una Fe totalmente inquebrantable... ante tales milagros ¿cómo puede alguien dudar de Jesús? ¿Cómo puede haber gente tan intelectual...mente cerrada que no acepte esta oferta de Salvación y Vida Feliz que se nos ofrece?

Sin embargo, todo tiene un precio, y el mío ha sido quizás una amistad que valoro demasiado, y que estoy dispuesto a recuperar... Debo saber vivir mi relación con Dios y mis hermanos, y transmitir esa Vida, esa alegría, ese Amor a toda creatura... hacerle entender que la vida no es negra, si dejas que la ilumine Jesús. Si te aferras de María y bajo su amparo y protección dejas que ella te guíe. A ella me encomiendo hoy, para recuperar esa amistad de la que me he alejado.

Tengo tantas cosas qué decir, tan poco tiempo... Pero sólo me queda decir a todos los que han sido parte importante de mi vida:
¡Gracias!
A mi padre y madre, por ser los primeros en presentarme a mi Madre y a mi Hermano...
A mis hermanas,  que con sus consejos y abrazos, aligeraron la carga que sobre mis hombros pesaba...
A mis amigos, por su apoyo, comprensión y su confianza en que podía lograr lo imposible...
A mi novia, por sus sonrisas, sus besos, sus abrazos y su siempre darme ánimos, porque así sentía que sí podía...
Al Equipo: Fosi, Fernando, Víctor, Arturo, Ángel, Alan, Rafa y Alex, por haberse entregado a Cristo al máximo y entregar su vida a tan noble Ideal...
A esas 17 hermosas almas, que aceptaron y abrazaron ese mensaje de Salvación que les fuimos a regalar...
A Jesús y María, por confiar en mí, y entregarme las riendas de esta Misión...

"Ya no vivo yo, sino es Cristo, quien VIVE en mí" Gal 2,20

¡Todo a Jesús por María...
...Todo a María para Jesús!