cambia también lo profundo
cambia el modo de pensar
cambia todo en este mundo
Cambia el clima con los años
cambia el pastor su rebaño
Cambia el mas fino brillante
de mano en mano su brillo
cambia el nido el pajarillo
cambia el sentir un amante
Cambia el rumbo el caminante
aunque esto le cause daño
Cambia el sol en su carrera
cuando la noche subsiste
cambia la planta y se viste
de verde en la primavera
Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano"
Mercedes Sosa - Todo Cambia
Y así como todo cambia,
que yo cambie no es extraño
El mar embravecido y el viento huracanado nos recibió inmediatamente y casi nos hizo zozobrar. Pero juntos, como equipo logramos mantener el rumbo. Muchas paradas hicimos antes de llegar a nuestro destino. Y en cada una, gente subía y bajaba de nuestro barco, algunas se quedaban en ese lugar. Otras, emprendían un viaje en otra barca menos turbulenta.
En diversas ocasiones, el miedo y la incertidumbre, me hicieron querer quedarme en cada una de esas estaciones. Pero el capitán, enérgico y a la vez amable me insistía en que me mantuviera firme, que no me dejara amedrentar por las olas y el vaivén. Que con él guiándonos, no teníamos por qué temer.
A veces sufrí, pero siempre había alguien que me ayudaba a levantarme. Y si alguien necesitaba ayuda, si alguien quería abandonar el barco aunque no estuviéramos en puerto, yo también lo invitaba a continuar.
Hoy, finalmente, hemos llegado a nuestro destino. Por fin estamos pisando tierra firme. Y un extraño sentimiento se apodera de mí. Pues miro hacia atrás y veo que estoy más experimentado. Que logré superar mis miedos y que encontré entre los tripulantes del barco, un gran grupo de hermanos.
Hoy, finalmente, nos separamos. Cada uno decidirá qué rumbo tomar. Algunos se quedarán en tierra. Otros, abordarán otro barco. Algunos más volverán a casa. Y antes de despedirnos, vuelvo a mirar el ancho mar. Y me doy cuenta que durante el trayecto, en cada una de las dificultades que se presentaron, en cada una de las decisiones que tomé y en cada una de las personas que abandonaron este barco, fui dejando un poco de mí. Pero también al mismo tiempo fui llenándome de algo diferente. No soy el mismo que partió. ¿En qué momento pasó? ¿Cuánto de mí cambió?
A ninguno de nosotros, los veo igual. Todos son, de alguna forma, más felices, más plenos, se sienten con más paz que cuando emprendimos el viaje.
Ahora, es momento de abordar otro barco. La decisión que tomé fue tomarme nuevamente de la mano de este capitán y confiar en él. En que llegaremos a otro nuevo destino. Ya no lo hago con temor o incertidumbre, sino con alegría y seguridad. No voy solo. Unos cuantos de mis hermanos se embarcan conmigo. Y estamos a punto de recibir nuevos tripulantes que llenarán este barco de más experiencias.
Antes de subir a este nuevo barco, subo por última vez al que quedó encallado. Y cada paso que doy, cada rechinido, es un recuerdo que quedó ahí y en mi alma. Y es entonces que me doy cuenta que todo puede cambiar, excepto los recuerdos, el dolor y el amor.
Los recuerdos porque son memorias y experiencias que nos van marcando y que en el momento necesario, nos sirven para saber que lo que vivimos fue real, no fue un sueño.
El dolor, nunca se irá, podrá amainar, pero las heridas y las cicatrices quedarán como parte de embarcarse en un viaje peligroso. Sin embargo, este dolor me debe servir para evitar equivocarme de nuevo y si vuelvo a lastimarme, no lo sea tan profundamente.
Y el amor, simplemente porque es una decisión que tomamos. El amor que le tengo a la gente que estuvo alguna vez en ese barco. Gente que me marcó y que así como yo dejé un pedacito de mí en ellos, ellos también dejaron algo en mí. El amor es eterno y nunca acabará.
Me bajo del barco viejo y cuando miro las otras embarcaciones y los grupos que se dirigen a nuevos destinos, me percato que el capitán, el guía es el mismo para todos, sólo que diferente de alguna forma. Y entonces caigo en la cuenta que no importa qué caminos tomemos cada uno, y no importa si algunos se quedaron en algún otro puerto, al final nos encontraremos de nuevo.
Y esto me alegra el corazón, porque esos hermanos que hice en este viaje son ya parte de mi, parte de mi historia y yo soy parte de la suya. Nunca nos olvidaremos y seguiremos, de una u otra manera, juntos.
Hoy, cierro un capítulo más de mi libro de la vida. Hoy culmina un ciclo y empieza otro. Me he puesto finalmente en paz con mis demonios. Y con alegría y entusiasmo grito ¡Qué buena es la vida! ¡Qué gusto haber viajado con ustedes! ¡Gloria a mi Señor! ¡Gracias, gracias por haberme concedido la dicha de continuar siendo tus manos!
Y así, mientras finalizo estas líneas, me doy cuenta que aunque no soy el mismo, hay cosas en mí que no cambiarán. Lo dije ya antes, los recuerdos, el dolor, el amor.
Pero entonces miro al horizonte y sonrío. Porque me he olvidado de otra cosa en mí que jamás cambiará. Algo que me hace seguir luchando a pesar de todo. Que cuando estoy por desfallecer, llega como un rayo y me levanta, me refresca y me ayuda. Que cuando lloro y me quiero rendir, se manifiesta y me da fuerzas para sobreponerme a todas las adversidades. Algo que cuando desaparezca, será una señal que me indique no tardaré en desaparecer también. Algo tan importante que sin ella simplemente no podríamos llamarnos Hombres y Mujeres.
La Esperanza.

2 comentarios:
DA SIEMPRE LO MEJOR DE TI Y LO DEMAS VENDRA
A veces las personas son egoístas, ilógicas e insensatas...
Aún así, perdónalas.
Si eres amable, las personas pueden acusarte de egoísta e interesado...
Aún así, sé gentil.
Si eres vencedor, tendrás algunos falsos amigos y algunos enemigos verdaderos...
Aún así, vence.
Si eres honesto y franco, las personas pueden engañarte...
Aún así, sé honesto y franco.
Lo que tardaste años para construir, alguien puede destruirlo de una hora para otra.
Aún así, construye.
Si tienes paz y eres feliz, las personas pueden sentir envidia...
Aún así, sé feliz.
El bien que hagas hoy, puede ser olvidado mañana...
Aún así, haz el bien.
Da al mundo lo mejor de ti, aunque eso pueda nunca ser suficiente.
Aún así... da lo mejor de ti mismo.
Y recuerda que, a fin de cuentas...
Es entre tú y Dios, nunca fue entre tú y ellos...
MADRE TERESA DE CALCUTA
Siempre ten presente que la piel se arruga,
El pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años...
Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad.
Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés vivo, siéntete vivo.
Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas...
Sigue aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
¡Pero nunca te detengas!!
Madre Teresa de Calcuta
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